Un yo caído


 

 

 
Una tristeza honda
socaba mi raíz
aunque llueva
los soles
no serán suficientes
me anego
en mi suave madera derretida.
***
hay un yo caído
y putrefacto
un yo
ramificado
y herido
un suave
pasado
que muere con la memoria.
***
Un yo caído
nadie me alza
sólo caigo
me hago
en
la averna
gris
de mi destierro.
***
Un susurrante
holocausto de tallos
cada uno
con un (b)palazo
con un hachazo
con
mucho aserrín en los pies.
***
Un yo muriendo
gimiendo
corriendo
como sabia sedienta
suave
con un cadáver que se evapora
como un forjador
de cínicas tristezas.
***
¿Quién me desprendió?
caí como un satélite sin fuerzas
¿Quién me despojó?
Este derrame me abalanza sobre la tirana tierra
sobre la cruel polvorina de muertos.
***
Es un destierro de la sombra
un despojo de lo ganado
años cortados
cenizas y serrín
vida minúscula
decaída
y gris.
***
Mi serrín
se hizo barro
se ligo con la tierra triste
la tierra que se derrama sola
y me duele la unión.
***
me duele
estoy caído
(nadie ayuda a los caídos)
sólo nos queda la herida incurable
la rebanada corporeidad de los días
sólo
un detrimento
de cuerpo
caído
llevado a tierra
por la gravedad del hombre.
***
Me convertí
en una cerámica
rota
levantada
por los manifestantes
de lo imposible
me convertí
en duelo
Estoy derramado
me convertí en derrame
y nadie me levanta
sigo en la inercia
de mi despojo.
***
Me convertí
en suburbio
en
laceración
de Geo.

(este es un poema triste, que escribí cuando cortaron dos hermosos árboles que daban sombra en una plaza de la Facultad de Humanidades y Educación de LUZ, no tengo pensado publicarlo en libro alguno, pero la tragedia me ata a él)

2 Replies to “Un yo caído”

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *